Películas clásicas de ciencia ficción: Sinopsis

Películas clásicas de ciencia ficción
METRÓPOLIS (1927): Futuro, año 2000. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todoperoso John Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse.
FAHRENHEIT 451 (1966): Basada en la célebre novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel de los libros. Guy Montag, un disciplinado bombero encargado de quemar los libros prohibidos por el gobierno, conoce a una revolucionaria maestra que se atreve a leer. De pronto, se encuentra transformado en un fugitivo, obligado a escoger no sólo entre dos mujeres, sino entre su seguridad personal y su libertad intelectual.
2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (1968): La película de ciencia-ficción por excelencia de la historia del cine narra los diversos periodos de la historia de la humanidad, no sólo del pasado, sino también del futuro. Hace millones de años, antes de la aparición del "homo sapiens", unos primates descubren un monolito que los conduce a un estadio de inteligencia superior. Millones de años después, otro monolito, enterrado en una luna, despierta el interés de los científicos. Por último, durante una misión de la NASA, HAL 9000, una máquina dotada de inteligencia artificial, se encarga de controlar todos los sistemas de una nave espacial tripulada.
STAR TREK (1979-2013): El universo de ficción de la producción está protagonizado por la historia de la Federación de Planetas Unidos, y los años previos a su fundación en la Tierra, abarcando desde el año 2063, cuando ocurre el primer contacto entre los humanos y una raza extraterrestre, los vulcanos, hasta el año 2379, cuando la Federación pasa por momentos gloriosos pero a la vez muy difíciles al presentarse la posibilidad de tener que enfrentarse a las dos mayores superpotencias de la galaxia: el Dominio y el Colectivo Borg. En esta Federación, la situación de la Tierra es bastante particular, ya que desde el Primer contacto en 2063, su desarrollo no ha conocido barreras, llegando a ser un planeta paradisíaco, donde los humanos viven en constante progreso; así mismo, desde el año 2161, la Tierra es la capital de la Federación, teniendo como sede de gobierno a la ciudad de París (Francia) y del Comando y de la Academia de la Flota Estelar en San Francisco, en la actual California y habiendo llevado su enorme desarrollo como civilización hasta los confines del espacio conocido, que suma casi la cuarta parte de la Vía Láctea.
I             Star Trek: La película Star Trek: The Motion Picture 1979
II            Star Trek II: La ira de Khan Star Trek II: The Wrath of Khan 1982  
III           Star Trek III: En busca de Spock   Star Trek III: The Search for Spock 1984 
IV           Star Trek IV: Misión: salvar la Tierra Star Trek IV: The Voyage Home 1986
V            Star Trek V: La última frontera Star Trek V: The Final Frontier 1989            
VI           Star Trek VI: Aquel país desconocido Star Trek VI: The Undiscovered Country 1991             
VII          Star Trek VII: La próxima generación Star Trek: Generations 1994 La nueva generación
VIII         Star Trek VIII: Primer contacto    Star Trek: First Contact   1996 La nueva generación          
IX           Star Trek IX: Insurrección Star Trek: Insurrection 1998 La nueva generación           
X            Star Trek X: Némesis Star Trek: Nemesis 2002 La nueva generación           
XI           Star Trek Star Trek 2009
XII          Star Trek: En la oscuridad Star Trek Into Darkness 2013

Transhumanismo

Transhumanismo

El transhumanismo (abreviado como H+ o h+) es un movimiento cultural e intelectual internacional que tiene como objetivo final transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnología ampliamente disponibles, que mejoren las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual.1​ Los pensadores transhumanistas estudian los posibles beneficios y peligros de las nuevas tecnologías que podrían superar las limitaciones humanas fundamentales, como también la tecnoética adecuada a la hora de desarrollar y usar esas tecnologías.2​ Estos especulan sosteniendo que los seres humanos pueden llegar a ser capaces de transformarse en seres con extensas capacidades, merecedores de la etiqueta "posthumano".
El transhumanismo es un modo de pensar sobre el futuro basado en la premisa de que la especie humana en su forma actual no representa el punto final de nuestro desarrollo, sino más bien una fase comparativamente temprana. Formalmente lo definimos como sigue:
El movimiento intelectual y cultural que afirma la posibilidad y la deseabilidad de mejorar de modo fundamental la condición humana a través de la razón aplicada, especialmente desarrollando y haciendo ampliamente disponibles tecnologías para eliminar el envejecimiento y para mejorar notablemente las capacidades humanas intelectuales, físicas y psicológicas.
El estudio de las ramificaciones, promesas y peligros potenciales de las tecnologías que nos permitirán superar las limitaciones humanas fundamentales, y el estudio relacionado de las cuestiones éticas implicadas en el desarrollo y utilización de tales tecnologías.

Eugenesia

EUGENESIA

Wikipedia define la eugenesia como, una filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos. El origen de la eugenesia está fuertemente arraigado al surgimiento del darwinismo a finales del siglo XIX dirigen

La eugenesia, tiene como objeto mejorar la raza humana, eliminando aquellos individuos cuyos genes son defectuosos o no cumplen con los estándares previamente establecidos. A lo largo de la Historia, la eugenesia se ha practicado mediante el asesinato masivo de personas o la esterilización sin autorización de hombres y mujeres.

La realidad es que todavía hoy se practica en algunos lugares y países "occidentales". Este proceso de selección de la natalidad nos ha de permitir, lógicamente, acelerar el proceso natural de mejora y selección de las especies (Darwin) que sin duda nos llevará con toda seguridad a lograr el progreso social.

En 1883 Francis Galton plasmó su teoría sobre la eugenesia (la verdadera semilla o el nacimiento noble), en su libro Investigaciones sobre las facultades humanas y su desarrollo.

Su teoría se basa en las siguientes premisas:

1ª La evolución de las especies y la teoría de selección natural de Darwin.

2ªº Las ideas de Malthus de que los recursos mundiales tenían una capacidad limitada inversamente proporcional al crecimiento de la población.

3ª La degeneración de la raza por culpa del: hacinamiento en las ciudades, surgimiento de enfermedades que se pensaban eran hereditarias, como la tuberculosis, la sífilis o el alcoholismo.

SECRETOS DE FAMILIA

"En la familia de nosotros -dice Graciela Cabal- hay secretos terribles.
Yo mucho no puedo enterarme porque soy chica, porque son secretos y porque son terribles."


Una abuela que calza trabuco y cruza los ríos a caballo, un abuelo que se desangra por amor, las uñas largas y filosas de la loca de la casa: "En la familia de nosotros -dice Graciela Cabal- hay secretos terribles. Yo mucho no puedo enterarme porque soy chica, porque son secretos y porque son terribles." Con la implacable y feroz lógica de la infancia, y a través de un humor entre corrosivo y tierno, la niña de Secretos de familia va registrando el inquietante mundo que lo rodea. Las complejas y entrañables relaciones familiares, los grandes silencios, los suicidios, la muerte y sus rituales se entrelazan con la vida y el paisaje de un barrio del sur de Buenos Aires en un periodo que empieza en 1940 y culmina, no por azar, en 1952, con la muerte de Evita.
Acaso la mayor conquista de este libro autobiográfico haya sido lograr un verdadero desafío lingüístico: el tono exacto para que la escritura no distorsione, opacándola, la voz de la infancia. Una voz obstinada y poco complaciente que parece haber nacido con el mandato de hurgar en la memoria. En la propia y en la ajena. De eso se trata, entre otras cosas, la literatura.

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NEGRA CATINGA de Juana Porro

Hoy cumplí once años y papá me regaló un libro de Italia lleno de mapas y fotos de iglesias, de plazas, de parras, de lanchas y de gente italiana vestida con ropa de antes. Ahora ya sé de dónde vino mi abuelo porque papá hizo un redondel donde decía Sicilia. Debe ser muy distinto al pueblo de nosotros y seguro que allí los barrios son todos iguales, no como acá.
Nosotros vivimos en un barrio que está entre el centro y las villas de la gente pobre. Todos los hombres de esta cuadra son empleados, como papá. Pero mi hermano y yo somos más morochos que los chicos de los vecinos. De eso me di cuenta el año pasado, el día que se armó la gran pelea.
Yo iba a cuarto y era amiga de todo el barrio. Más que nada de Chichita y Jorge Petrelli, dos chicos muy rubios que viven aquí a la vuelta. También jugaba con la gorda Marín, que es una aburrida, y con Marta Fraile, que siempre se hace la bonita porque tiene ojos verdes. A veces lo invitábamos a Carlitos, el hijo del dueño de la Tienda El Siglo, que por ser hijo de ricos es bastante tarado. Pero ese año estaba también un chico holandés que vino a la Argentina porque el padre tenía que estudiar no sé qué de la Shell o del petróleo.
Desde que llegó el holandés todos andábamos atrás de su monopatín y de todos esos juguetes raros que trajo de Inglaterra. Lo que más nos divertía era enseñarles palabras como “culo” y “carajo” y otras peores. Jorge Petrelli le pedía: —Decí soy un maricón —y nosotros llorábamos de la risa antes de que él empezara a repetirlo.
Yo no sé por qué le entendía algunas palabras de las de él. Capaz que es cierto lo que dice mi papá, que soy más viva que el zorro. Y con eso de que lo entendía, siempre terminaba consiguiendo algo más que los otros.
Un día Chichita Petrelli se enojó porque nunca le tocaba usar el monopatín. Claro, cuando yo lo agarraba, siempre me iba desde mi casa hasta el correo, que son tres cuadras en bajada con la calle toda de asfalto.
Ese día, cuando volví del correo, ella se puso a llorar y, como no se lo daba, me miró con cara de perra y me gritó delante de todos los chicos: —¡Negra catinga! ¡Sos una negra catinga! —Ahí fue cuando yo me puse rabiosa, porque eso lo dicen a los pobres que tienen cara de indios, a los negritos, y ahí no más le grité más fuerte: —Y vos sos una rubia podrida. ¡Una rusa de mierda! ¡Sos una culosucio! ¡Eso es lo que sos! ¡Mejor lavate la bombacha, que siempre andás sacando fotos gratis y se te ve toda la mugre! ¡Y sos muy mocosa para que te guste el holandés! ¡Y ahora TODOS van a saber que un día en la escuela un chico te tocó el culo! —Ella estaba toda colorada y me empezó a decir: —Andate, india olorosa… —pero no la dejé terminar y le tiré el monopatín por la cabeza y vi que le salió sangre.
Enseguida disparamos a mi casa, con mi hermano, que es menor que yo y más tonto para pelear. Le conté a mamá que no iba a ser más amiga de Chichita. Y le iba a mentir un poco pero entró la señora de Petrelli sin tocar el timbre y se peleó con mamá y se fue diciendo que éramos una porquería.
Después me di cuenta de que papá estaba escuchando todo desde la pieza. Cuando la señora ya estaba lejos él apareció con el cinto y nos pegó a mí y a mi hermano y le dijo a mamá que ella tenía la culpa de que fuéramos tan camorreros y que las indias no sirven para criar hijos, no como su mamá que era italiana y los tenía bien cortitos y los hacía trabajar de chicos.
Mamá lloraba y mi hermano como un bobo se le colgaba de la pollera.
Y ahí fue cuando se me ocurrió que tenía que estar del lado de papá, porque si me parecía a él nadie más me iba a gritar negra catinga. Por eso, ahora, no me subo más al paredón. Ahora juego con la gorda aburrida y me pongo los ruleros y, cuando cumpla los dieciocho, me voy a teñir el pelo de rubio.

Autor: Juana Porro  Libro: Selección de cuentos argentinos.